Nota central
Griselda C., Nancy O. y Carolina C. murieron luego de dar a luz en enero de este año. Como ellas, son muchas las mujeres que mueren en nuestro país por complicaciones del embarazo, el parto o el puerperio. Las muertes de estas mujeres no son noticia ni tendrán impacto en la opinión pública cuando la Dirección de Estadísticas e Información en Salud (DEIS) dé a conocer los datos de las muertes maternas, casi dos años después. Si bien en Argentina es obligatoria la notificación de las muertes maternas, la misma ha sido irregular y no prevé el análisis de los casos. Las demoras y dificultades de implementación de la vigilancia activa imposibilitan intervenir a tiempo para impedir que sigan ocurriendo 300 muertes de mujeres por año..
Demasiado lento, demasiado tarde
El 4 de enero de este año, en una provincia del noroeste argentino, muere a los 30 años Griselda C. luego de dar a luz por cesárea a un bebé de 1200 gramos. Diez días más tarde le sigue Nancy O., de 28 años, y cuatro días después Carolina C., de 17. Para ese entonces y en otros lugares de la misma provincia, ya habían muerto María G. y Gladis M., también debido a complicaciones del embarazo, el parto o el puerperio. El drama de estas cinco familias devastadas no fue noticia y posiblemente tengan poco o ningún impacto en la opinión pública cuando la Dirección de Estadísticas e Información en Salud (DEIS) de a conocer los datos de las muertes maternas en las estadísticas vitales del Anuario 2011 el próximo año, en Noviembre de 2012.
En la página de la DEIS (http://www.deis.gov.ar/), podemos acceder, dentro de la sección “Novedades”, a la información más actualizada que disponemos sobre las muertes maternas, el Anuario 2009, en donde se detallan en un apartado especial aquellas relacionadas o posiblemente relacionadas a la epidemia de Gripe H1N1 ocurrida durante aquel invierno. No conocemos lo que ha sucedido durante las dos temporadas invernales que siguieron a este informe. Y no conoceremos lo que ha sucedido durante este año hasta muy tarde, demasiado tarde.
El procesamiento de los datos de los certificados de defunción es un proceso lento y que puede no detectar sub-registros o errores en la codificación de las causas de muerte, aún en países con estadísticas vitales sólidas. Se detectó, por ejemplo, hasta un 20% de errores en la codificación de las muertes maternas indirectas, en los certificados de defunción en el Reino Unido
[1] . Por otro lado, para el momento en que los datos sobre las muertes maternas se dan a conocer, las circunstancias pueden haber cambiado, como fue el caso de la epidemia de Gripe H1N1 en nuestro país, o las fuentes de información pueden no estar disponibles.
La Búsqueda Confidencial de Información sobre Muertes Maternas (CEMD por su sigla en inglés) aporta evidencias sobre los principales problemas relacionados a las muertes maternas, permite analizar líneas de acción en tiempo real y en términos prácticos, y destaca áreas claves que requieren recomendaciones para el sector salud y la comunidad, así como también guías para mejorar los resultados clínicos. El sistema que se aplica a nivel nacional en Inglaterra y Gales desde 1952, se amplió a todo el Reino Unido en 1986 al ser considerado una estrategia eficaz para reducir las muertes maternas
[2]. Esta búsqueda sistemática de todas las muertes, las posibles causas, y los factores evitables o remediables asociados, tiene como ventaja que se inicia en la notificación inmediata de la muerte materna por el trabajador de la salud cuando las circunstancias de la misma aún están frescas en su memoria y cuando probablemente todavía están disponibles las historias clínicas y notas del caso.
Debido a la exitosa experiencia que viene llevando a cabo el Reino Unido en estos últimos 50 años, muchos países han adoptado sistemas de auditoría y análisis de las muertes maternas utilizando diversas estrategias para acceder oportunamente a la información. Una de ellas es hacer que las muertes maternas sean acontecimientos de comunicación obligatoria.
Latinoamérica también ha seguido este proceso, aunque con resultados dispares. En el año 1997, República Dominicana, mediante una resolución de la Cámara de Diputados, declara de notificación obligatoria todo evento de muerte de una mujer en edad reproductiva que ocurra en cualquier servicio de salud público y privado o en la comunidad. En Colombia, si bien existían desde 1996 y 2003 resoluciones ministeriales al respecto, se necesito un decreto presidencial que determinara la obligatoriedad de la notificación inmediata y semanal de todas las muertes maternas por municipio y departamento, ante la irregularidad en el cumplimiento de las normativas existentes. Panamá (1998), Costa Rica (2000), Chile (2002), Brasil (2003 y 2008), Méjico (2004), Venezuela (2006), Ecuador (2008) y Guatemala (2011) se han sumado a la lista de países que a través de resoluciones ministeriales, decretos o leyes, han establecido sistemas de notificación inmediatos (o con plazos de regularidad establecidos) y obligatorios de todas las muertes maternas a organismos existentes o creados ad-hoc para su análisis.
La Argentina no incluyó a la muerte materna como evento de notificación obligatoria en las Normas del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SINAVE) del año 1993. En el 2004, la Dirección Nacional de Salud Materno Infantil propone la creación y/o fortalecimiento de los comités de análisis de muertes maternas, aunque no hace mención de la obligatoriedad o de los plazos de la notificación[3]. En el año 2007, mediante la resolución ministerial 640/07, se establece la incorporación del Sistema Centinela de la Mortalidad Materna al SINAVE y la obligatoriedad de notificar todos los casos de mortalidad materna, así como también las causas que dieron lugar al suceso denunciado a través del sistema de vigilancia epidemiológica, remitiendo además los datos a los programas de maternidad e infancia locales. Sin embargo, más de cuatro años después, su implementación ha sido irregular en los diferentes distritos y no ha arrojado los resultados esperados. Este sistema no prevé el estudio y análisis de los casos concretos, y si bien se puede tener una estadística anual, no permite la emisión de informes por períodos inferiores que posibilite tomar medidas de prevención y control oportunas. Por otro lado, la información no se encuentra en el dominio público, motivo por el cual los casos de Griselda, Nancy, Carolina, María y Gladis nunca tuvieron la posibilidad de generar siquiera el alerta social.
En Octubre de 2010, el OSSyR publicó su Hoja Informativa N°4: “La vigilancia de las muertes maternas como herramienta para el logro del ODM 5”
[4]. Un año después publicamos esta nota editorial que quisiéramos no tener que publicar. Sabemos de la existencia de algunas iniciativas parlamentarias al respecto, sin embargo los procesos son lentos. Ya fue tarde para todas las Griseldas, Nancys y Carolinas que se sumarán este año a las casi 300 mujeres que van a morir por causas relacionadas al embarazo, el parto y el puerperio. Demasiado tarde para ellas, demasiado lento para todos.
1 Lewis G., ed. Why mothers die 1997-1999. Fifth report of the confidential enquiries into maternal deaths in the United Kingdom. London, Royal College of Obstetricians and Gynaecologists, 2001.
2 Walker A.L. et al. Report on confidential enquiries into maternal deaths in England and Wales, 1952-1954. London HMSO, 1957. Reports on public health and medical subjects N° 97.
3 Morbi-mortalidad materna y mortalidad infantil en la República Argentina. Estrategias para mejorar el desempeño de los servicios de salud materno infantil. Ministerio de Salud de la Nación, Buenos Aires, 2004. [En línea] Disponible en: http://www.msal.gov.ar/htm/site/promin/UCMISALUD/publicaciones/pdf/morbimor.pdf. Acceso: 14/10/2011.